El frío metal se fundía con el frío general reinante y una espesa niebla hacía imposible el alcanzar a ver más allá de tus propias narices, es por eso que no le ví hasta que le tuve prácticamente encima.
Un hombre, de edad bastante avanzada, estaba sentado en la barandilla, con las piernas flotando en el vacío, mirando las gélidas aguas del río. Intentando escudriñar mas allá de la turbia suciedad urbanita que emborrona el cauce de cualquier río que ose adentrarse en la garganta de cemento de cualquier ciudad industrial. Intentando, pensaba yo, recuperar algo; quizás la inocencia, la alegría o simplemente una sonrisa.
Tuve que detenerme a su lado y acodándome en la misma barandilla en la que él se encontraba pude escuchar como tarareaba lentamente Send in the clouds; supe entonces que lo que buscaba era que alguien le señalara hacía alguna parte y terminando la letra le dijera: …Don't bother, they're here.