No puedo imaginar nada más aburrido que presidir ninguna especie de organización. Aun pertenecer a una organización era bastante malo. ¿Para qué molestarse en andar eligiendo cuando uno no quería elegir; en atarse a determinados principios cuando era esencial ser libre; en avenirse a una asociación con los demás cuando lo más probable era que uno desease estar solo; en prometer hallarse en determinados lugares a horas determinadas? Inconcebiblemente aburrido. insistió - Pero aún así, estando en el baile, ¿porqué no bailar?