Íntima es una exploración de los delicados procesos que pueden llevar a una mujer a ser víctima de la violencia. Habla del amor, de la inocencia, de la soledad y del abuso, pero también de la capacidad de superación y sanación. Y habla apenas sin palabras.
El trabajo creativo está basado en la fuerza de imágenes poéticas y simbólicas, y en la desnudez de la no actuación. Para llegar aquí bebimos de la sabiduría femenina de Clarisa Pinkola Estés en Mujeres que corren con los lobos, de la belleza pausada y exquisita de Bill Viola, y de la sencillez y verdad del Haiku.
El Santuario del Cóndor se ha caracterizado desde sus comienzos por un compromiso honesto con la reflexión sobre la injusticia social. Valiente a la hora de explorar nuevos espacios y recursos escénicos no convencionales, apunta siempre a un acto teatral cercano y participativo.
Érika Quintana, Ángela Encinar e Ítalo Panfichi han puesto en común en este trabajo su experiencia en el campo social, así como su trayectoria artística internacional (España, Perú, Francia, Canadá e Inglaterra) y sobre todo mucha, muchísima entrega.