El Puente de las Cadenas es el símbolo de Budapest, el primer puente permanente en el tramo húngaro del Danubio y el segundo en el tramo total del río. Los viajeros atravesaban este importante corredor comercial en transbordador, aunque ya a principios del siglo XV existió un puente de pontones provisional sobre el río.
En los inviernos se podía cruzar así el Danubio congelado a pie o en coche de caballo. Pero cuando empezaba el deshielo, desaparecía totalmente la conexión entre las dos orillas. El conde Esteban Széchenyi tuvo que esperar una semana entera en 1820 hasta que encontró un navegante lo suficientemente valiente como para trasladarle de Pest a Buda entre las movedizas tablas de hielo flotante. Fue entonces cuando ofreció sus rentas de un año entero para construir un puente permanente sobre el río.
Planes para ello ya habían existido desde finales de los años 1700 tomando como modelo el Puente de Carlos en Praga, con varios pilares de apoyo. Sin embargo, más tarde se optó por otra solución técnica. El conde Széchenyi vio en Inglaterra el puente de cadenas del ingeniero William Clark y le encomendó la preparación de los planes del primer puente permanente húngaro. La ejecución de las obras fue encargada al ingeniero civil escocés Adam Clark, cuyo apellido coincide con el del ingeniero inglés, en cuyo honor se ha nombrado la plazoleta que se halla inmediatamente a la salida del puente, del lado de Buda.
Los trabajos se iniciaron en 1839 y fue inaugurado el 20 de noviembre de 1849. Los que llegaban a la orilla desde el puente, durante varios años debían dar la vuelta completa al Monte del Palacio.
Al final de la Segunda Guerra Mundial las tropas alemanas dinamitaron el puente. El puente reconstruido se inauguró el 21 de noviembre de 1949, festejando el primer centenario de su construcción. (Fuente: Wikipedia)