Dos años separan estas imágenes. Dos años han pasado en mi vida y esta vendedora sigue ahí, como testigo, como recordatorio de que hay cosas que no cambian. Hoy miro hacia atrás y me doy cuenta de lo rápido que pasa el tiempo, tan rápido que a veces parece que no pasa, como en estas dos fotos, y sin embargo entre una y otra pasaron mil cosas. Algunas sin importancia, otras cambiaron mi vida.
Al final hoy he estado recordando, y se ha convertido en un día especial, he decidido dedicar estas fotos a esas cosas importantes que pasan sin estar previstas, que desbordan la vida, y se quedan contigo para siempre.