Carta a Aureliano: 100 años...
De soledad, de viajes, de Aurelianos y Amarantas, Rebecas y Pilares Terneras. De magia y pescaditos de oro. Del daguerrotipo de Dios que todavía buscaremos otros cien años, de soledad. Gracias, Gabriel por hacerme volar sin fumar nada, por viajarme sin billete de Nuevos Ministerios a Valdelasfuentes pasando por Macondo hacia Parla.
Por el amor, (en los tiempos del cólera), que es una peste.
Por las lluvias de flores amarillas que cubrieron la aldea mientras yo me emocionaba precipitándome en lágrimas sobre un libro que releo cada cien años, de soledad, sin poder evitarlo y que empecé un Buendía, Aureliano.
Gracias Gabriel García, Gabo