En los últimos años he tomado como tarea documentar alguno de los días con los seres queridos.
Mis abuelos han estado juntos por mas de 60 años, y mi abuela se molesta cuando la gente dice ¨Que bonito los viejitos¨dice que es un comentario colmado de ignorancia, que desestima todo los esfuerzos por mantener un matrimonio por tantos años, una tarea titánica, y nada fácil.
Para mi como fotógrafo, y como alguien vinculada a ellos se hace cada vez mas difícil fotografiarlos sin hacer una comparación con las fotografías anteriores, es imposible para evitar sentir que estas fotografías me gritan que el tiempo esta pasando, que cualquier cosa que haga no puede detenerlo y a veces siento que fotografío la continuidad de velas que se apagan...No puedo evitar sentir terror, tristeza y al mismo tiempo un deseo inmenso y masoquista de seguir fotografiando sus días, los únicos recuerdos que tendremos cuando no estén, lo único que tendremos para mostrar a nuestros hijos, lo único que podremos mirar y sonreír.
En esta escena se estaban tomando de manos, y compartían caricias.