Una sala de las Bodegas-museo Ontañón se encuentra dedicada a esta figura, obra del artista riojano Miguel Ángel Sáinz Jiménez.
Representa a Perséfone o Proserpina (según miremos a griegos o romanos) hija del Zeus/Júpiter y de Ceres la diosa de la tierra. La joven es secuestrada por el dios del inframundo, que se desposa con ella.
Su madre, enfurecida, hace que la tierra se vuelva improductiva y estéril, obligando así al dios del Hades a devolverle a su hija con la condición de que regrese con él una parte del año.
Cuando la hija regresa con su madre, ésta, para recibirla, hace que la tierra se llene de flores y colores (la primavera), luego la acoge con el calor y los frutos del verano y por último la despide con el manto de las hojas y los cálidos colores del otoño. Los meses en que su hija vuelve a las profundidades del inframundo con su esposo, la tierra se entristece, se enfría y se hace improductiva.
Esta es la leyenda que explica el nacimiento de las estaciones en las culturas griega y romana.
En la imagen de la foto, la joven aparece extrayendo de uno de sus pechos una uva, que nace y madura al ritmo de sus idas y venidas del mundo al inframundo.