Casa-Taller de Oteiza y Basterretxea. Irún, 1957.

    «En cualquier sitio de la casa me encontraré en el centro de ella, en un sitio útil para mi trabajo. En cualquier sitio me caerá la luz de arriba, como si lloviese. Donde piense, aunque sea en la cama, donde necesite anotar algo, poner algo, ensayar algo, lo podré concretar. Aprovecharé en ella mi vida, es la casa funcional para un escultor, y además para un escultor que soy yo, para un escultor que tiene todavía la sensación de haber vivido en un mundo sin luz y sin sitio, un escultor de rabia y de estatua acumulada y que necesita estar en su casa y solo. Que cree haber merecido y ganado la hora y el sitio de estar solo, de recogerse para su trabajo. Toda la vida ha trabajado como un viajero y en malas condiciones, viviendo para la escultura y perdiéndola todos los días».
    Carta de Oteiza a L. Vallet.

    Finalmente el Ayuntamiento de Irún, y después de 8 largos años, ha decidido mantener el edificio.

    La implicación de Oteiza con la arquitectura viene de lejos y acaba en este discreto pero poderoso edificio, que simboliza la culminación personal del escultor.

    El escultor Jorge Oteiza colabora con los arquitectos Javier Sáenz de Oíza y Luis Laorga en el proyecto de la Basílica de Arantzazu, una de las obras fundamentales de la arquitectura española de los últimos tiempos.

    Posteriormente, también con Oíza y el arquitecto Luis Romaní realiza el proyecto de la Capilla en el Camino de Santiago, que, aunque nunca construido, fue Premio Nacional de Arquitectura en 1954. Este proyecto, fundamental en la trayectoria del escultor, es una caja metafísica, vacía de masa y llena de aire espiritual, bisagra entre Dios y el Hombre; un laberinto-proceso de creación antropológica, o, como diría Oteiza “… de mi insistencia en verle / aunque yo solo trato de existirle”.

    La implicación de Jorge Oteiza en la arquitectura es siempre una constante, contándose más de 10 proyectos, algunos de ellos muy importantes, en los que Oteiza colabora. Los años 50-60 son unos momentos esenciales para entender la verdadera dimensión de las artes, que Oteiza trata en todo momento de institucionalizar.

    En el año 59 da por concluida su investigación como escultor y decide, junto con Néstor Basterretxea, trasladarse a Irún, con el objetivo de introducir en esa ciudad fronteriza un foco de artístico que abra las puertas a Europa. Inicialmente se encarga del proyecto Sáenz de Oíza, quien también tenía intención de trasladarse a Irún. Aunque finalmente no será así, se mantienen hasta el final las ideas estructurantes de los primeros croquis de Oíza.
    Oteiza conocía de antemano al arquitecto irunés Luis Vallet (cofundador del grupo norte del GATEPAC) ya que con él construye en el alto de Aguiña el Monumento al Padre Donosti en 1958. Y es él quien redacta el proyecto definitivo de la Casa-Taller.

    Al parecer se instalan en la casa-taller en 1959-60. Ese año Oteiza realiza su última exposición fuera del País Vasco, en Madrid. Lo acompaña Basterretxea, que realiza su primera serie como escultor. Este periodo es, según Oteiza, uno de los más desdichados de la historia cultural y artística; denuncia el abandono moral y estético de la cultura vasca. Ese mismo año escribirá “El final del arte contemporáneo”, “portazo de papel” a partir del cual abandona la escultura, dando por concluida su exploración en ese campo. La Casa-taller de Irún es, por lo tanto y ante todo, refugio del artista. Para protegerse del presente y añorar el primitivo sistema vasco de protección espiritual, el vacío imaginario, ahora en franca decadencia, construye su refugio en Irún.

    A partir de este momento, y ya instalado en Irún, germina su laboratorio de tizas, en la época más íntima y personal del escultor. La Casa-taller es una gran tiza blanca, perforada a su antojo a pie de obra, dando instrucciones con su eterno bastón; una enorme tiza tumbada en la tierra y sin querer levantarse. Una tiza blanca cuya envolvente es muda y blanca, pero que guarda un infinito espacio de vida y de creación artística.

    Comments and faves

    1. xabier arribas (45 months ago | reply)

      Somos muchos los que amamos la obra de jorge en Irun.
      La verdad es que la casa se ha ido desfigurando muchisimo con el paso del tiempo.Lo ultimo ha sido la desaparición de la carpintería metálica que creo había diseñado personalmente Oteiza.

    2. Giancarlo Ranalli, leda_00, Mischa Mauch, and photographer native added this photo to their favorites.

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