En marzo del 2002, fui a un matrimonio y tuve que participar en la algo vergonzosa tradicón de las cintas para las solteras en la torta de novios. Me salió un avión.
Al mes siguiente me ofrecieron un trabajo en Coyhaique, por lo que en mayo mi vida cambió abruptamente, cuando tomé un avión rumbo a Coyhaique con mis dos maletas, sin saber bien a lo que iba. Al poco tiempo tuve mi primer vieje a Santiago, del que regresé con un companero durmiendo dentro de su caja, en el asiento del lado: un cachorrito negro llamado Alexander.
Mi experiencia en la XI Región fue imborrable: con amigos y tareas nuevas, de aprendizaje, de crecimiento, de frío, nieve, y también a veces de soledad, y con un jefe que era una pesadilla.
Casi a los dos anos, el que era mi jefe, siempre acompanado de su eterna sonrisa, quiso hacerme desaparecer de la institución, pero afortunadamente los superiores no estuvieron de acuerdo y, literlamente, me sacaron volando de la ciudad un domingo de Resurrección, de donde salí casi con lo puesto, dejando a una amiga a cargo de la venta de todo y de mi mudanza.
Aterricé en La Serena en abril de 2004, nuevamente sólo con unas pocas maletas, y mi fiel perrito. Pasada la pena y el shock inicial por lo sufrido en el sur, mi vida se comenzó a llenar de aires nuevos desde el mar y sol del valle. Me compré una bicicleta con canasta, en la que iba a todas partes, incluso la oficina, y llené el balcón con flores.
A los pocos meses, y como autoregalo de treinta anos, hice realidad mi tan ansiado sueno de conocer Europa, viajando en tren con una gran amiga, visitando nueve países en cinco semanas. Estuve sólo dos días en Viena, pero la emoción al verla fue inmediata, como si perteneciera a ese lugar desde otra vida, como si me hubiera elegido ella y no yo, y la última noche lloré frente al Palacio Imperial, pensando en que quizás iban a pasar muchos anos hasta que pudiera volver.
Pero mi amor por Austria fue más grande, empecé a estudiar alemán, no me tomé ni un solo día de vacaciones durante el siguiente ano, ahorré todo lo que pude, y en agosto del 2005 vine por un mes a estudiar alemán a Viena, pude ver mucho más de la ciudad del vals y de su hermoso país y maravillosa gente.
Al llegar al aeropuerto conocí a Reinhard, con quien comencé a escribirme un mes antes de viajar, y que sin entender mucho por qué, vio cómo al recorrer el centro de la ciudad, lloraba, como hace un ano atrás, al pasar frente al Hofburg, pero esta vez de felicidad.
Luego de cuatro semanas, volví a casa cargada de vivencias, y enamorada. A los dos meses mi austriaco y yo viajábamos por Chile.
Es marzo del 2006, en Chile hace calor, toda Serena debe estar en la playa, y mientras escribo esto, veo por la ventana que está nevando desde hace ya veintuatro horas. Sí, estoy en Viena, estoy en casa, en mi hogar. Volé una vez más, con unas pocas maletas, pero esta vez con pasaje sólo de ida.
En mi vida he tenido muchos despegues y aterrizajes, excelentes, regulares, y otros de emergencia, pero este se siente como aterrizaje final, y ahora entiendo mucho mejor tantas cosas: por qué tuve que vivir lejos de mi familia y amigos por tantos anos, armar y desarmar varias veces mi hogar en tiempo récord, vivir en una región con inviernos bajo cero y aislada.
Muchas veces no nos atrevemos a perseguir nuestros suenos y dar un salto gigante para volar y hacerlos realidad. Yo me atreví, y soy feliz. Mis viajes no me llevaron a descubrir un pueblo que no sale en los mapas o un antídoto milagroso, sino que me hicieron madurar, sonar, ampliaron mi mundo mostrándome todo un universo, y me ensenaron mi presente y mi futuro. Ahora entiendo mucho mejor por qué tenía que venir esa primera vez…
Dejé todo lo que tenía en Chile, por amor a mi novio y por amor a este país. Pero hay alguien a quien no he olvidado: algún día regresaré a buscar a mi Alexander, cuando podamos tener casa. Por ahora cuida a m abuela.
Es mayo de 2008, a han pasado mas de dos anos, parendi aleman, realice mi sueno de estudiar un post grado, hemos viajado mucho, y por fin encontre un trabajo, lo que mejora mucho mi vida ac,a dandole una estabilidad.
Veremos que les cuento en un par de anos mas...
Saludos

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Caracolita
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